I'll be here for you. Alive or not. Always.

I'm coming back soon + nuevo fic

LO SIENTO. LO SIENTO. Y LO SIENTO.

Sé que muchas de vosotras seguíais y seguís este fic, y sé que no he subido desde Octubre del año pasado, que soy muy mala y todo eso pero de veras LO SIENTO. A parte de que no he podido escribir más allá del capítulo 22 en aquel entonces, actualmente tengo hasta el capítulo 26 escrito a mano y he decidido que hasta que no escriba el 30 (que será el último capítulo) puede que no suba. Suena horrible, pero es por buenas razones y así entonces, subiría cuando pudiese y a lo mejor seguido y entonces ya no tendríais que esperar hasta que escriba a mano...

 

Por otro lado, vengo a promocionar el próximo fic que subiré y que ya no será por Metroblog sino en Blogspot (hola, sí, vuelvo por esas tierras) y que ya tengo subida la Introducción + el 1º capítulo y que espero que os guste porque está ambientada diferentemente a lo que yo suelo y suelen escribir. Espero que os guste mucho. Esta vez, el fic es de Doug, así que Douglasas y Capitanas Dougwashas (?) espero que os guste :D

 

Red has never looked so beautiful

 

Muchísimas gracias a todas las que leéis mis fic y perdonad las molestias y prometo volver pronto con el capítulo 23 + los que faltan.

¡¡SE OS QUIERE MUCHO!!

Capítulo 22 - James Clawson

Holip gente asdfghjkl :D ¿Qué tales? ¿Cómo lleváis eso de volver a la rutina? Yo más o menos intento adaptarme...

Siento haber tardado mucho en subir pero no voy a mentir, entre que tenía el capítulo a medias y el instituto... casi no podía escribir D:

Pero buenop, aquí estoy de nuevo. Y gracias por las manitas y los comentarios, os amodoro :___)

Espero que os guste también este capítulo :D

¡A leer!

 

{Flashback/Sueño}

 

Ya he salido del hospital y ya he vuelto a la misma rutina. Lo de mi ''estancia'' en el hospital lo hemos mantenido en secreto. Nadie del instituto lo sabe aparte de Megan, Miles y James...

 

James.

 

¿Cómo podría describir a James Clawson?  Conoce a Miles desde que estaban en primaria. Es el típico chulito, arrogante y todo lo repelente a mi. Pero debo admitirlo: no le conozco bien. No sé cómo es. No sé como debe de... caerme.

 

Me siento en la mesa del comedor esperando a Megan, que al parecer por su mensaje en mi móvil, se ha quedado a hablar con el profesor de Lengua por una nota que le falta, por lo que tardaría en llegar a comer.

 

Estoy comiendo una manzana escuchando música de mi iPod mientras leo un libro, cuando siento que alguien se sienta a mi lado. Oh no, es James.

 

- ¿Qué tales, enana?

 

- ¿Perdona? ¿A qué viene tanta confianza? - digo.

 

Suelta una risa y pone su bandeja de comida en la mesa.

 

- ¿No te gusta que te llamen enana?

 

- No. - contesto sin mirarle mientras sigo leyendo.

 

Siento que mira por encima de mis hombros y le miro extrañada.

 

- ¿Se puede saber qué haces? - le pregunto molesta.

 

- Joder, he visto que estabas sola comiendo tristemente y me he acercado. Encima que te ofrezco mi humilde compañía... - dice.

 

Pongo los ojos en blanco mientras le fulmino con la mirada.

 

- ¿Acaso te he pedido que me acompañases?

 

James suspira fingiendo que está ofendido y luego suelta una risa.

 

- No imaginaba a la hermana de Miles tan borde... - suelta.

 

- Siento que no sea exactamente lo que imaginabas, eh.

 

Me revuelve el pelo con la mano, me quedo atónita y se va ríendose. ¿De qué cojones iba James Clawson?

 

Después de aquello, Megan llegó y se sentó al lado mía.

 

- ¿Estaba James Clawson contigo?

 

- Eso parece. - contesto concentrada comiendo mi manzana.

 

- ¿Qué tiene él contigo? - pregunta con los ojos muy abiertos y ahora mirándome.

 

- Y yo que sé. Está todo el día detrás mía.

 

Megan sonríe. Pero es una sonrisa maliciosa mientras me da codazos.

 

- ¿No se habrá colado por tí, eh? - dice sin parar de darme codazos.

 

- Oh vamos, Megan. Eso es ridículo. - contesto separándome - James Clawson no es el tipo de chico para Eliza Price.

 

Me levanto de la mesa y dejo la bandeja en la estantería donde se dejan las bandejas seguida de Megan, que no para de dar por culo con su teoría de que Clawson está colado por mí. Y claro, yo lo único que pienso es que eso es ridículamente imposible.

 

***

 

Pasan las semanas y todo es lo mismo: Clawson detrás mía y Megan igual, pero con su estúpida teoría de que le intereso. Yo seguía negándolo, pero una parte de mi sentía curiosidad... ¿Y si era verdad que le interesaba?

 

Me encuentro a mi misma preguntándome lo anterior en medio de mi clase de Literatura. Suena el timbre y yo salgo disparada para mi taquilla, esperando a que Megan apareciese de su clase de Sociales. Mientras la espero escuchando de mi iPod como siempre, alguien se apoya en la taquilla anterior. Me quito los auriculares y me doy la vuelta. James Clawson.

 

- Oye, ¿se puede saber qué tienes conmigo que me sigues a todas par...?

 

- Tú. Yo. Sábado. Cine. A las seis. - me interrumpe y se larga.

 

Me quedo sin respiración durante 3 segundos y vuelvo a respirar cuando Megan me sacude y la miro, porque está histérica.

 

- ¿Qué te ha dicho esta vez el señor Clawson, eh? - pregunta alzando una ceja.

 

- Creo... creo que tengo una cita con él.

 

***

 

Estoy enfrente del espejo pensando qué ponerme en la cita con James Clawson. Intento descartar la etiqueta ''cita'' pero no podía evitar pensarlo. No sé ni por qué me he decidido ir, pero supongo que es para que deje de seguirme a todas partes...

 

Al final, me decido por ponerme una camiseta de tirantes negra con una chaqueta del equipo de fútbol favorito de Miles, unos vaqueros negros y unos Converse. Nada provocativo, ya que aquello no era una cita para mi.

 

Salgo de casa con un poco de retraso. Muy bien, mi primera cita y ya llegando tarde...

 

***

 

Mientras que voy llegando, veo a James Clawson de pie al lado de la taquilla de venta de entradas. Ladea la cabeza hacia la derecha y me ve. Sonríe y me acerco.

 

- Vaya, vienes muy...

 

- Gracias. - contesto rápido - No me he rayado tanto en qué ponerme ya que no es una cita. - mentí-

 

- Pero es...

 

- ¿Qué película vamos a ver? - le interrumpo cambiando de tema.

 

Clawson carraspea.

 

- Un paseo para recordar (A walk to remember)...

 

Abro los ojos como platos.

 

- ¡Pero esa es una romántica! - protesto medio gritando.

 

- ¿Y qué? - contesta él incrédulo.

 

- Que no me gustan.

 

- Bueno, pues te recordaré como la única chica del mundo que no le gustan las películas románticas. - dice sonríendo.

 

***

 

James compró palomitas y nos sentamos en las butacas.

 

La película, en mi opinión, no es nada del otro mundo (pero claro, sólo para MI opinión, ya que este tipo de películas las aborrezco). En las partes en las que se supone que uno debe llorar, yo tan sólo bostezaba.

 

Al terminar la película, hay un silencio incómodo y James al fin habla:

 

- ¿Qué tal te ha parecido la película? - pregunta.

 

- No me ha gustado.

 

Me mira inexpresivo y eso me sorprende un poco.

 

- ¿Por qué? - pregunta con una sonrisa y le miro alzando una ceja - Normalmente, a las chicas les gusta este tipo de películas...

 

- Has dicho ''normalmente'' - le replico cruzándome de brazos a la defensiva - Yo no entro en eso de ''normal''. Soy una bicha rara.

 

Niega con la cabeza mientras sonríe. Dios, este muchacho no PARA de sonreír y produce algo que desconozco en mi pero que me molesta.

 

- Será por eso que me interesas.

 

***

 

Insistió en acompañarme hasta casa y no tuve más remedio que dejarle, porque sino, no se callaba. Todo el camino estuvo hablando de cosas que no me interesaban, así que no le presté mucho la atención hasta que me preguntó algo que me obligó a parar de caminar.

 

- ¿Qué pasó para que intentaras...? Bueno, ya sabes...

 

- Puedes decirlo, no me importa. - digo como si no me importase.

 

- ¿Por qué te intentaste suicidar?

 

Vaya, iba directo el tío. No sabía qué contestar, nadie sabía realmente qué cosas me llevaban a hacer ese tipo de cosas pero...

 

- ¿Sabes, James Clawson? Aún no tengo suficiente confíanza contigo como para compartir tal información. - le contesto.

 

- ¿Se puede saber por qué hablas de esa manera?


Suelto una risa. Suave, pero una risa. Oh, oh. Eso no me gustaba y volví a mi expresión inexpresiva.

 

- Pero he conseguido algo hoy. - suelta orgulloso.

 

- ¿El qué?

 

- Tener una cita con Eliza Price y hacerla reír.

 

***


Llegamos a la puerta de mi casa y me paré para darme la vuelta.


- Gracias por haberme acompañado aunque no tenías que haberlo hecho.


- No ha sido nada. Si te pasara algo, Miles me arrancaría la cabeza.


Suelto otra risa. Este chico consigue algo que nadie conseguía en años: hacerme reír más de una vez en un día. Noto que me mira sin decir nada y le suelto:


- ¿Se supone que esta es la parte en la que la chica se despide del chico dándole un beso, no?


- Pero no lo vas a hacer. - contesta aún sin dejar de mirarme.


- Pero no lo voy a hacer. - repito.


Esta vez nos miramos los dos fijamente y no es incómodo, es algo extraño, algo que no podría explicar. ¿Por qué James Clawson consigue hacerme sentir de esta manera?


Me quedo paralizada por sus ojos azuels profundos. No me había parado a mirarlo por más de 10 segundos pero era muy guapo y no me había percatado de ello. Suponía que Megan ya lo había hecho.


Se inclina y me da un beso. Cierro los ojos y noto como pone sus manos en mis mejillas. Las sensaciones que siento son indescriptibles pero cuando mi conciencia se da cuenta de lo que me está y estoy haciendo, lo separó rápidamente y noto que estoy más roja que un tomate y no sé qué decir.


- ¿Te he besad...? - tartamudeo.


Esboza una media sonrisa.


- No, lo he hecho yo. Te he robado un beso y ya te lo devolveré algún día de estos. - termina diciendo aún sin parar de sonreír orgullosamente y de irse.

 

***

 

Vale, decidme que os habéis enamorado de James Clawson como lo estoy yo.

Si queréis que os mencione por Twitter cada vez que suba, mencionadme en mi Twitter: @JonesWeirdo y lo haré C:

¡¡Gracias por todo!! Volveré pronto :D

Capítulo 21 - Oh hello there, past.

Hola gente monosa del mundo mundial, se presenta Jones otra vez por estas tierras después de un angustioso laaargo tiempo sin subir por un par de razones:

1. No había suficientes manitas ni comentarios (algo que me desmotiva a seguir con esto, debo admitir) en el capítulo anterior.

2.  Y porque no tengo ningún capítulo adelantado porque prácticamente estoy en blanco. Tengo el final, pero no sé qué pasará para tener ese final, así que es un poco frustrante a la hora de escribir...

¡Eso es todo! Así que, bueno, gracias de todas formas por las manitas en el capítulo anterior y que espero que os guste más este capítulo (aunque es de todo menos feliz) y os animo a comentar, ya que quiero opiniones... También decir que seguramente a partir de ahora vengan capítulos sobre Flashbacks :))

Nada más que decir...

¡A leer!

 

30 de Junio. Último día de clase.

 

Suspiré esperando a que la última clase (de mates) terminase. Finalmente el timbre sonó y salí apresuradamente de allí.

 

Hacía 7 días que salí al fin del hospital y terminé todos los exámenes. Miles volvió a la universidad (aunque a regañadientes) y todo volvía a su cauce.

 

Tampoco sabía de Danny. Aunque tenía que admitirlo, no me ensusiasmaba mucho el hecho de verle, ya que todo sería muy incómodo.

 

Pero lo que me molestaba era que no viniese al hospital a verme y que fuera a ver a su ex-novia... muerta. ¿No era yo su novia actual? ¿Por qué iba a ver a una novia muerta? Sí, a lo mejor estaba siendo muy egoísta, pero no era muy partidiaria de que tu novio siga queriendo a su ex-novia muerta.

 

Sólo quería que él hubiese estado conmigo como estuvo en mis meses de tratamiento con la depresión crónica.

 

Seguí caminando para mi casa con mi iPod puesto a todo volumen cuando ví a Dougie a lo lejos. Me quité los auriculares.

 

- ¡Dougie! - dije llamándole.

 

Se dió la vuelta desorientado y me vió.

 

- ¡Hey!

 

Corrí hacia donde estaba él.

 

- ¿Adonde vas? - pregunté.

 

- Voy a ir a una audicion. De bajo, precisamente.

 

Abrí los ojos sorprendida.

 

- ¿Sabes tocar el bajo? Vaya que sí lo tenías bien escondido, eh...

 

- ¡Jajajaja! Sí, supongo... - hizo una pausa - Me alegro de que ya estés bien.

 

- Gracias. - contesté sonriéndole.

 

- Bueno, me voy, que llego tarde.

 

Me dió un pequeño abrazo y un golpecito de colegueo en la espalda; después se despidió con la mano.

 

Seguí mi camino y volví a casa aún con la música puesta cuando me encontré con Danny cara cara. Mi primer instinto fue dar un paso hacia atrás.

 

- Liz..

 

Sonreí amargamente y empecé a notr que me escocían los ojos. ¿Por qué puñetas tenía ganas de llorar? Me mordí el labio inferior.

 

- Dann... - comencé a decir.

 

Se acercó lentamente a mi, me cogió de la mano y sonrió.

 

- Tengo unas entradas para el cine. ¿Quieres que vayamos a verla?

 

 

Sin haberme casi percatado, ya estábamos en la cola para comprar palomitas y ya íbamos a entrar a la sala para ver aquella película.

 

Decir que en las dos horas de película todo fue muy incómodo es quedarme corta de palabras. Danny no movió su brazo del posabrazos de la butaca para que yo entrelazara mis manos con la suya, pero no sabía qué hacer, así que no hice nada.

 

Al salir de la sala, quise empezar a mantener una conversación... o a intentarlo. Al fin y al cabo era mi novio, ¿no?

 

- ¿Y dónde has estado estos días? - pregunté.

 

- Tuve que visitar a alguien.

 

Me paré en seco. ¿De verdad había ido a visitar a Georgia en vez de a mí, que era su novia?

 

- ¿Dónde? ¿Quién?

 

- ¿Es esto un interrogatorio para la policía o...? - contestó con un sarcasmo dejando salir una risa sarcástica que le salió muy mal.

 

Le cogí del brazo con fuerza e intentando que me mirara a los ojos pero no me sirvió de mucho.

 

- Dann, soy tu novia.

 

Miraba a la nada y no me miraba directamente.

 

- Estuve en el hospital con un sobredosis de pastillas, Danny. Creía que iba a morir, ¿vale? Sólo te quería allí conmigo, pero no estabas. Y eso me ha dolido...

 

Seguía sin mirarme a los ojos.

 

- ¿De verdad quieres que esto funcione? - solté.

 

No obtuve respuesta.

 

- Está bien. - dije resignándome - Vete con Georgia. No pasa nada. Al fin y al cabo todos acaban dejándome. No sé ni por qué creí que tú no lo harías. Me voy a casa.

 

 

 

 

 

Solté un pequeño gemido de dolor.

 

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que me había autolesionado que el segundo corte que me hice me dolía a horrores. Pero definitivamente, aquello no iba a pararme.

 

Rompí la promesa de no recurrir a la autolesión que hice con Danny. Pero, ¿qué importaba ya? Él rompió la suya de estar conmigo cuando lo necesitara.

 

Aquellos cortes los iba a esconder perfectamente como hice los 4 primeros años de autolesión hasta que empecé a hacerlo en lugares poco discretos. Esta vez iba a ser cuidadosa con el tema.

 

Solté la cuchilla encima del lavabo y me miré al espejo. Ví a una chica infeliz de su vida y me derrumbé llorando hasta la última lágrima pidiendo ayuda de mi infeliz corazón.

 

Salí del cuarto de baño, y me hice un ovillo en mi cama. Esperando no despertar nunca más.

 

Aquella chica infeliz necesitaba un respiro.

 

E iba a volver a introducirse a la oscuridad.

 

Y ya no habría vuelta atrás.

 

{Flashback / Sueño}

 

Oscuridad total y después veo a una versión joven de mi misma. Más joven de lo que era. Tendría unos 15 años. Sólo había pasado un año de aquello pero... todavía lo recordaba. Aquel día fue cuando de verdad plantée quitarme la vida.

 

Sólo era un comentario tipo de ''no sigas comiendo, de todas formas ya eres gorda y más comida no te puede caber dentro''. Ese día Megan no vino a clase debido a que tenía gripe desde hace 3 días y cuando ella no estaba, estaba completamente sola. No podía acudir a Miles porque creía que sólo sería una carga más.

 

Veo a una Liz de 15 años corriendo por toda la casa. Está rebuscando entre cajones. ¿Qué estaría buscando? Veo la expresión de alivio y desesperación en su rostro, encuentra que su madre todavía no las ha tirado. Ha encontrado lo que estaba buscando: una caja metálica de galletas sin galletas donde sus padres guardaban todo tipo de pastillas. Encuentra las pastillas anti-depresivas que tomaba su madre hace muchos años, pero que al parecer con remedios naturales, se le curaron los males.  Al parecer no lo llevaron con ellos en uno de sus otras largas e interminables viajes de negocios.

 

Quiero despertarme y no puedo. No quiero ver lo que viene a continuación. Esa Liz no para de llorar y lleva las piernas y los brazos llenos de rasguños. Cortes profundos. Me sorprendo a mi mísma sorprendida por aquella imagen. Me sorprendía que no hubiera perdido la conciencia porque veía bastante sangre en el baño.

 

Vuelve a su habitación y entra al baño. Llena la bañera de agua y se mete 2,3,4 y 5 pastillas y se las traga. Se mete en el agua y mete los brazos en el agua. La sangre empieza a fundirse en el agua. 6,7,8,9,10 pastillas. Sigue sin perder el conocimiento. Coge la botella de vodka que hay al lado de la bañera que había preparado antes y se mete más pastillas en la boca. 11,12,13,14. Quiere morir ya. Empieza a sentir que sus ojos le fallan y escucha un ruido lejano de cómo la botella cae.

 

Sin embargo sus brazos aún funcionan y abre la boca, temblando por los efectos de las pastillas, pero consigue abrirlo. 15,16,17,18,19 y 20 pastillas más. Un trago más de vodka y pierde totalmente la consciencia.

 

Abre los ojos. No sabe cuánto tiempo ha pasado pero reconoce el lugar. Es el hospital. Gira la cabeza a un lado y ve a un James de 17 años. Siente que su corazón late a una velocidad frenética.

 

- Eh, ya estás despierta, dormilona. - dice tan tranquilo.

 

Esa Liz mira alrededor confusa y se mira los brazos, ahora los dos vendados.

 

- No te preocupes. - dice de nuevo - Gracias a mí, sigues aquí. Habías perdido bastante sangre, pero mira por donde, tenemos el mismo grupo sanguíneo. Y bueno, he aportado algo.

 

Liz intenta encontrarle la lógica a aquel situación.

 

- Miles estaba histérico, por lo que le he dicho que de un paseo para que se relaje. Tendrías que verle... - suelta una risa.

 

Intento moverme pero no puedo. Me duelen los brazos y la cabeza a horrores.

 

- James, ¿cómo...? - digo en un susurro.

 

- Miles me había invitado a comer. - cuenta - Pero se le había olvidado la cartera en casa y volvió para coger pasta. Y bueno, vimos la casa patas arriba, fuimos a tu habitación y... bueno, ya sabes.

 

Le miro ahora enfadada.

 

- No debistéis haberme llevado al hospital... ¡DEBISTÉIS DEJARME ALLÍ Y MORIRME CON MI MIERDA!

 

James sigue con actitud despreocupada y esboza una media sonrisa.

 

- ¿Y dejar que manchases el baño? Oh, cállate. - dice con humor pero a mí no me hace gracia - Todos sus amigos sabemos que eres lo único que le queda a Miles, así que hazme un favor a mí y a todos y sigue viva, ¿vale, enana? Porque para Miles lo eres todo.

 

Se levanta de la silla, ahora molesto y da un porrazo a la puerta.

 

¿Qué se supone que iba a hacer? ¿Agradecerle haberme salvado cuando quería quitarme la vida?

Capítulo 20 - Peonies

Halooooooooooooorrr.

He vuelto y con otro capítulo que espero que os guste. Aunque en el otro capítulo no hubiese ningún comentario y todo eso, los thumbs up han hecho que suba capítulo y encima de los largos (3 hojas escritas a mano).

Y nada, que espero que en esta si comentéis y que haya igualmente bastantas thumbs up y que me suba la moral un poquito C:

¡Muchísimas gracias a las que lo léeis capítulo por capítulo! No sé cómo agradecéroslo :'3 Y las que dan sus opiniones vía Twitter, sesus quiere mucho :'DDDD

Yeah, hay mucho dialogo y si os molesta sorry D:

Nothing more... Hope you like it!

 

- ¿Miles?

 

- ¿Liz?

 

No escondió su asombro.

 

Normal, yo también lo estaría. Que tu hermana te llame en plena madrugada no era normal.

 

- Necesitaba escuchar tu voz...

 

- ¿Qué? - contestó medio dormido - ¿Qué pasa, Liz?

 

Cuando entró en la universidad, me prohibió que le llamase porque estaría ocupado con las clases y entre otras cosas y me había saltado las reglas.

 

- Lo siento, yo...

 

Mi voz se quebró y empecé a llorar. Escuché como Miles se movía, por lo que supuse que se sentó en la cama.

 

- ¿Qué ha pasado?

 

- Necesito que vengas... - contesté con un hilo de voz - Estoy... estoy mal... Por favor...

 

 

 

Miles llegó a casa al día siguiente desde Cambridge muy preocupado. Entró a casa corriendo encontrándome en el sofá con una sudadera gris tumbada y miró a la mesa, encontrando pastillas, todas exparcidas.

 

Se acercó a mi, acariciando mis mejillas, muy preocupado.

 

- Me he tomado un par... - dije como en un susurro.

 

- ¿Cuántas?

 

- He perdido la cuenta...

 

Me apretó contra sí y me besó en la frente.

 

- Tenemos que ir al hospital. - dijo.

 

Me llevó en brazos, cerró la casa con llave, nos dirigimos al coche y abrió la puerta, tendiéndome en los asientos de atrás. No sin antes, por supuesto, mirarme las muñecas y los brazos.

 

- No... no tienes nada... - susurró sorprendido.

 

- Por Danny...

 

Me miró aún preocupado y suspiró cerrando la puerta del coche.

 

No sé cuánto tiempo estuvimos de trayectoria pero cuando abrí los ojos estaba en la camilla. Escuché palabras sueltas que no llegué a entender y me quedé dormida en un sueño profundo, sintiendo como la morfina corría por mis venas.

 

 

 

Abrí los ojos y reconocí aquel olor y aquellas blancas paredes como la palma de mi mano; estaba en el hospital.

 

Miles estaba dormido en el borde de la camilla y no me acordaba del todo lo que ocurrió la noche anterior. O lo que pasó directamente. Había perdido la noción del tiempo.

 

Miré a mi izquierda encontrando una pequeña cómoda con el informe médico. La cogí lentamente sin que Miles se despertara y la leí.

 

'' La paciente Elizabeth Price, ingresada ayer mismo, ha sido diagnosticada con un sobredosis de pastillas anti-depresivas, y otras pastillas varias de ansiedad. Deberá estar en planta y observación por un par dedías hasta que su médico le dé el consentimiento de su alta médica (...) ''

Leer aquello hizo que me doliera más la cabeza. Aunque recordé perfectamente las razones que me condujeron que hiciera aquello. Tomé varias pastillas debido a un bajón: Danny, el instituto, James, Megan, mi autolesión... Todo.

 

Dejé el informe donde estaba y Miles se despertó.

 

- ¿Lo que me han diagnosticado es grave?

 

- Para tu edad lo es. - contestó.

 

Me quedé mirándolo.

 

- ¿Y tus exámenes? - pregunté.

 

- Las he dejado de lado por estos días. Son bastante importantes, pero tu salud va primero.

 

- ¡Pero tus estudios también lo son! ¡Es tu futuro! - contesté - He jodido todo...

 

Miles me abrazó y acarició mi cabeza.

 

- ¿No crees que ya es hora de que papá y mamá se enteren de esto?

 

- ¡No! - le medio grité - ¡No lo entenderían, Miles! Para ellos sus trabajos son sus hijos... ¡Me mandarían a un loquero! Y luego me darían por perdida.

 

- No digas eso... - contestó Miles defendiendo a nuestros padres.

 

- No finjas. - dije yo - No les importamos, Miles. Hasta creo que se han olvidado de que tienen hijos. Sí, nos mandan dinero para nuestros gastos pero eso no significa que actúen como padres. No son nadie para mi, Miles. Ellos...

 

- Ya está, Liz. Hablaremos de esto en otro momento. - hizo que me callara y lo hice. Odiaba cuando actúaba como el típico hermano sobre-protector.

 

Miré al techo intentando recuperar la calma y recordé lo de Georgia y Danny.

 

- ¿Conocías a Georgia?

 

- ¿Qué? - preguntó Miles confuso.

 

- Lo has oído.

 

Se le veía en la cara que no se esperaba mi pregunta.

 

- No conozco a ninguna Georgia. - contestó firme pero no muy seguro.

 

- ¿Georgia Montgomery? ¿Seguro que no?

 

Suspiró.

 

- Está bien. Sí. La conocía. - contestó resignándose - ¿Qué pasa con ella?

 

- ¿Por qué no la conozco o... conocía?

 

- Tampoco conocías a mis amigos excepto James. - contestó.

 

Le miré incrédula. Tenía razón. Cuando le iba a preguntar más cosas sobre Georgia, mi médico entró en la habitación y Miles se levantó.

 

- Vaya, ya te has despertado, Eliza. - dijo mi médico - ¿Cómo te sientes?

 

- Viva.

 

El Doctor Dre (que así se apellidaba mi médico) suspiró y me miró.

 

- Te dije que tomaras la cantidad adecuada y justa de pastillas.

 

- Lo sé.

 

- Pero no lo has hecho. - justificó.

 

Sí, tenía razón. Pero tenía razones y muchas.

 

Pensé en cuánto me molestaba los médicos: siempre decían cosas que al final nunca se cumplen. Y hablan de cosas que ni ellos saben. '''Se ponen en la piel del otro/a'' pero es mentira. Los médicos nunca sabrán como se siente un paciente hasta que ellos mismos lo hayan sentido o pasado por aquella situación.

Tan mal, perdiendo la esperanza, poniéndote peor cada seguundo y tener que fingir que todo está bien.

 

Un médico nunca sabrá nada hasta que lo sienta en los poros de su piel. Hasta que no lo sienta en su corazón.

 

- Lo sé. Sé que me he saltado las reglas y lo siento, ¿vale? - dije.

 

El Doctor volvió a suspirar.

 

- Vale, lo hecho, hecho está. - ésta vez se dirigió a Miles - Había pedido que hubiera alguien que supervisara la cantidad de pastillas que digería...

 

Miles se aclaró la garganta.

 

- Lo siento. Actualmente vivo en el campus de mi univeersidad que está en Cambridge y Danny... Danny está en Londres...

 

El Dr. Dre abrió los ojos.

 

- ¡¿Ha estado ella sola tomando medicamentos?!

 

- S-sí. - contestó Miles sorprendido y arrepentido.

 

El Dr. Dre se ajustó las gafas.

 

- Vale. Eliza. Checkeo. Hoy.

 

Y se fue cerrando la puerta.

 

- Lo cierto es que Danny no está en Londres... - comencé a decir.

 

Miles se dió la vuelta para mirarme.

 

- ¿Qué?

 

- Está aquí. A ver, en su casa. Pero no está en Londres. Y estamos juntos.

 

Él no pudo evitar abrir la boca.

 

- ¿¡Q-qué!? Pa-para el carro... ¿¡Está aquí!? ¿¡Estáis juntos!?

 

- Bu-bueno sí... Debí habértelo dicho antes, lo siento...

 

- ¿¡Juntos!? Estáis... - Miles parecía no créerselo.

 

Y tampoco pudo terminar de decir lo que fuera que quisiese decir, ya que alguien entró en la habitación.

 

Sí, ya estaba imaginándome a Danny.

 

Pero no. No lo era.

 

Era Evan. Con un ramo de peonias gigantes en la mano.

 

- ¿Evan? ¿Qué...?

 

Sonrió como siempre. Como si no me hubiese besado nunca, cuando sabía perfectamente que estaba con Danny.

 

- Yo también me alegro de que estés bien. - repuso, dejando el ramo de Peonias en la mesa que estaba al lado de la cama.

 

- ¿No vienes con nadie más? - pregunté.

 

- ¿Qué? ¿No está Danny aquí?

 

Arquée las cejas extrañada y un poco confusa.

 

- Creo que sé donde está. - empezó a decir lentamente Miles.

 

- ¿Qué? ¿Dónde? - preguntamos Evan y yo a la vez.

 

Miles suspiró mientras nos miraba seriamente.

 

- Hoy es 23 de Junio.

 

- Sí, ¿y qué? - soltó Evan.

 

Esta vez Miles sólo me miró a mi y contuve el aliento.

 

- Creo que está en el cementerio. Es el aniversario de la muerte de Georgia.

Capítulo 19 - Georgia

¡Hola personitas!

Vuelvo con un capítulo que, no sé cómo, pero se ha convertido en uno de mis favoritos. Este capítulo viene con personaje nuevo e imprescindible para la historia del fic y eso.

¡Gracias por las thumbs up y los comentarios! Espero que sigáis comentando y puntuando, que hacéis que vomite arcoiris, seriously :')

Este capítulo es algo largo, no os quejaréis eh e.e

Nada más que decir... ¡A leer!

 

- ¿Se puede saber qué te pasa que llevas todo el camino callada?

 

Estaba en el asiento de co-piloto mirando la ventana y no me había dado cuenta de que estaba ignorando a Danny por completo.

 

- Lo siento. - contesté.

 

- ¿Debo preocuparme?

 

- No...

 

Error. Sabía que había metido la pata hasta el fondo. Debería haberle dicho que sí, que había un problema: Evan me había besado. Eso significba que le gustaba. Y eso era un auténtico problema.

 

- Mi madre y Vicky no están en casa. - empezó a decir - Tendremos que pedir algo para comer.

 

- Ahm, vale...

 

Aparcó el coche enfrente de su casa. Cruzamos la calle y entramos.

 

Sentí una sensación agridulce; la última vez que pisé aquella casa, Danny me había mandado al hospital.

 

Dejé la mochila en el suelo y me senté en el sofá. Escuché a Danny desde la cocina pidiendo comida China. ¿Cómo es que sabía que me encantaba la comida china? Entró en el salón y se sentó en el sofá al lado mío pasando un brazo detrás mía.

 

- La comida llegará en media hora.

 

- ¡Que se den prisa! - bufé como una niña pequeña - ¡Me muero de hambre!

 

Estuvimos en el sofá en silencio con nuestras manos jugueteando y riéndonos por cualquier cosa. Me sentía más viva y feliz que nunca.

 

En 30 minutos la comida llegó y comimos tranquilamente en el comedor. Después, subimos a su habitación para, yo hacer deberes y él tocar la guitarra y terminar una canción que no me dejaba leer.

 

- Vamos, Dann, jo, déjame leerlo...

 

Sí, no duré mucho haciendo deberes, pero el hecho de molestarle me encantaba, por lo que empecé a hacerle cosquillas.

 

- ¡Para, Liz! ¿Me puedes dejar terminar la canción tranquilo?

 

- Ehh... ¿No?

 

Me tiró en la cama y empezó a hacerme cosquillas. No sé cuánto reí, que cuando por poco me quedo sin aire, me besó, cosa que no mejoro la condición de que respirara, pero me encantaba. Así que no me importaba no poder respirar casi.

 

Cerré los ojos y me concentré en ello. ¿De verdad iba a pasar?

Con movimiento ágil, sus manos se posaron en mis muslos suavemente produciendo caricias que erizó mi piel. Levanté su cara acariciando sus mejillas con una mano y le sonreí feliz, viva y enamorada. Y a él le brillaban los ojos, produciendo que mi corazón fuera a mil por hora.

 

Comenzó a repartir besos por mi cuello y decidí disfrutar lo que él me daba. Cerré los ojos y un segundo después giré mi cabeza a un lado abriendo un poco los ojos.

 

¿Una cabellera rubia con una mirada y sonrisa misteriosa?


Foto

 

Puse mi mano en su pecho y lo aparté suavemente.

 

- ¿Qué pasa?

 

Le miré directamente.

 

- ¿Quién es la chica rubia del cuadro? - pregunté.

 

La sonrisa firme y viva de Danny se apagó. El destello de felicidad en los ojos de Danny desapareció, algo que me puso tensa.

 

Sabía que no iba a contestar, así que seguí preguntándole, dándole respuestas posibles.

 

- ¿Es... alguna prima tuya?

 

Al fin levantó la cabeza mirándome, no podía descrifrar la expresión.

 

- Era Georgia.

 

- ¿Georgia?

 

- Mi ex-novia. - aclaró.

 

- Oh,... vaya.

 

Vaya silencio más incómodo. No entendía por qué Danny seguía teniendo una foto de su ex-novia enmarcada en un pequeño cuadro y en su habitación. ¡Estaba conmigo! No tenía sentido...

¿Querría aún a Georgia?

 

Comenzó a decir algo que me sacó de mi pensamiento y de mis dudas.

 

- Murió en un accidente de coche hace 2 años. Con su ex-novio. O novio. O lo que fuera para ella ese tío. - dijo escupiendo cada palabra con frialdad y asco.

 

Hablaba de ella como si fuera una persona despreciable, pero sus ojos no decían lo mismo.

 

- ¿Puedes... contarme vuestra historia?

 

- Liz, yo no...

 

- Por favor. - insistí - Prometo soportarlo.

 

Pedirle a tu novio que te hablase de su ex-novia se salía de todo lo normal.

 

Danny suspiró.

 

- Bueno, Georgia tenía 16 años cuando la conocí, al igual que yo. - empezó a contar - Íbamoss a la misma clase de mates, porque a ella se le daban igual de pena que a mi.

 

Y sonrió. Supe que él no sonreía de aquella manera todos los días. Sonreía así por ella. Y esa sonrisa nunca sería para mi.

 

Era como un puñetazo en el estómago.

 

- Todos conocían a Georgia por su novio, Connor, porque era uno de esos matones. Nadie entendía por qué una chica tan delicada como ella salía con un bruto así. Más bien, todo el instituto la conocía por ser la novia del matón que la maltrata. Cada X tiempo tenía algún moratón o alguna herida y eso me cabreaba un montón. No podía entender cómo una chica tan simpática, guapa y lista salía con un mamón así.

 

Escuchaba atentamente, sin decir nada.

 

- Como supones, no tardé mucho en colgarme de ella. Y cuando supe que ella sentía lo mismo, quise que ella cortara su relación con el gilipollas ese, pero no fue capaz. Ella salía con ambos y cuando Connor se enteró de aquello me pegó una paliza que estuve ingresado en el hospital por semanas con varios rotos huesos, nada guay. - hizo una mueca de dolor -, Cuando salí del hospital, me enteré de que ella dejó al mamón ese y pudimos, al fin, comenzar una relación.

 

Su expresión de felicidad hizo que me revolvieran el estómago.

 

- ¿Cómo... murió?

 

- No lo sé. - contestó de inmediato.

 

Le miré con tristeza. Entendiendo todo.

 

- Nunca había dejado a Connor... ¿verdad?

 

- No. - contestó aún con aquella expresión de seriedad pero tristeza en los ojos.

 

Sus respuestas cargadas de odio me dolían. ¿Cómo se sentiría Georgia desde dónde estuviera?

 

- Nunca sabré por qué se montó en el coche de aquel tipo. - concluyó.

 

Acaricié sus mejillas mirándole con compasión y le abracé.

 

- Por eso me apoyaste con la muerte de James, sabías lo que era perder a una persona a la que querías sin saber sus razones de por qué había llegado a ese punto... - comencé a decir y se me quebró la voz.

 

Me puse a llorar en sus brazos.

 

Recordé a James e imaginé a Danny y a Georgia felices.

 

¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera conocido nunca a Danny?

 

Si Georgia no hubiera muerto... ¿seguirían juntos?

 

Nunca lo sabría.

Capítulo 18 - Kisses

AYEEEEEEEEEEEEEE.

Vuelvo no muy tarde, con otro capítulo que es un poco mierdoso :D

Gracias por las manitas, de verdad. Aunque también me gustaría ver algún que otro comentario... *Guiño, guiño* e.e

Como ya es Verano espero subir capítulo cada semana, aunque no lo garantizo, ya que no llevo adelantado tantos capítulos como antes. Así que tendréis que tener paciencia conmigo D:

That's all.

¡A leer!

 

Volví a casa sintiendo aún mariposas en mi estómago.

 

Danny y yo ya no éramos amigos, éramos más que eso.

Aunque me atteraba perder nuestra amistad, pensé que a lo mejor valdría la pena. Desde que James murió, me sentía vaía, o al menos una parte de ella, pero entonces Danny estuvo ahí. Danny fue el que me salvó la vida, el que estuvo conmigo en el hospital cuidándome.

 

Danny era mi luz. Mi pilar en la vida.

 

Gracias a él, dejé de hacerme daño tan a menudo y a creer un poquito más en mi. Era algo del que me sentía en deuda con él.

 

Subí a mi cuarto y abrí mi MacBook, dándome cuenta de que tenía un mensaje nuevo en el correo. Era de Miles. No pude evitar sonreír.

'' Querida Liz:

Ha pasado solamente una semana desde que me fui y no sabes cuánto te he echado de menos molestándome.

La vida en la Universidad se me hace rara; ya sabes, todo eso de compartir habitación con alguien que no seas tú me parece un poco extraño. Aunque no me quejo.

Mi compañero de habitación se llama Peter, y cuando le hablé de ti se sorprendió, ya que su hermano acababa de llegar al mismo instituto al que tú. ¿Conoces a un tal Evan Holmes?

[...]''

Abrí los ojos y pegué un grito. Mierda. ¡Había dejado a Evan totalmente plantado! Y me había olvidado completamente de él.

Terminé rápidamente de leer el correo de Miles (ya le iba a responder después) y llamé a Evan, pero no cogía el télefono. Genial.

 

Seguramente estaría cabreado. Normal, yo también lo estaría.

 

Al día siguiente me desperté un poco más temprano de lo normal y me fui a lavarme los dientes. Mientras hacía lo anterior, alguien tocó el timbre y terminé rápidamente de lavarme los dientes para abrir la puerta a toda pastilla.

Al abrir la puerta no me dió casi ni tiempo a decir un hola y Danny ya me había dado un beso. Cuando pude recuperar el aliento, le sonreí.

 

- Buenos días, preciosa. - dijo.

 

- Buenas. - contesté sonriéndole.

 

Entró a casa y le preparé un café mientras se sentaba en el comedor. Estando en aquella situación, parecíamos una pareja recién casada. Al darme cuenta de que los colores se me subían a las mejillas, sacudí la cabeza y me senté enfrente suyo.

 

- ¿Cuándo volverás a Londres? - pregunté.

 

- Tom me ha dicho que me tome todo el tiempo del mundo aquí si quiero. - dijo - Que me avisaría cuando empezaran las audiciones para el bajo y el batería.

 

- Ahm.

 

Ambos damos un sorbo a nuestros respectivos cafés y le di un pequeño bocado a un bollito de chocolate.

 

- ¿Qué vas a hacer hoy?

 

- ¿Que qué voy a hacer hoy? Es Lunes, tengo que ir a clase. - contesté.

 

Arqueó una ceja.

 

- ¿Quieres ir?

 

- ¿Qué? Hum... La verdad es que no; - ví como su expresión facial cambiaba notablemente - Pero tengo que ir.

 

Se levantó, se apoyó en la mesa con los brazos y se agachó para mirarme directamente a los ojos. Produciendo que mi corazón saltase de alegría y para después besarme con delicadeza. Sin prisas, como si le fuera la vida en ello.

Se separó, abrí los ojos y sonrió satisfecho.

 

- ¿Y bien? - preguntó intrigado.

 

Qué iluso era a veces.

 

- Pues... - me acerqué a su oído susurrándole - : Tengo que darme prisa si no quiero llegar tarde a mi clase de literatura.

 

Me separé de él riéndome y él bufó como un niño pequeño. Subí las escaleras, entré a mi habitación y me cambié de ropa. Ya bien vestida, bajé, cogí mi mochila, cerré con llave la casa y Danny me saludó desde su coche. Espera, ¿Danny tenía coche?

 

- ¿Tienes coche? - pregunté mientras abría la puerta y me sentaba en el co-piloto.

 

- Claro, y desde hace bastante.

 

Arrancó y nos encaminamos para el instituto. Los 15 minutos de trayectoria estuvimos hablando de cosas muy random y de alguna que otra gilipollez.

 

Al llegar iba allí, iba a abrir la puerta cuando Danny me cogió del brazo dándome un beso.

 

- Nos vemos después.

 

- Claro, pórtate bien. - contesté mientras le sacaba la lengua, burlona.

 

Bajé del coche, me despedí con la mano y cuando vi que el coche se alejaba, me di la vuelta y vi a Evan mirándome perplejo.

 

- ¡Evan! Quería decirte que...

 

- ¿Danny y tú estáis juntos? - preguntó interrumpiéndome.

 

Suspiré.

 

Sí.

 

- Desde ayer, ¿verdad? - no dejó que hablar ya que él continuó hablando 3 segundos después - Te fuiste, Liz. Me dejaste allí sin decirme siquiera a donde ibas. ¡Me tenías preocupado!

 

- ¡Lo siento! - contesté rápidamente - Lo... siento.

 

Evan puso sus ambos manos en mi hombro y suspiró.

 

- Mira, Liz. No pasa nada. Y lo de Danny y tú... de verdad que me alegro.

 

Le sonreí abrazándole.

 

- Gracias,Evan. Sabía que podía contar contigo, pero te llamé y no me respondías...

 

- Ah, probablemente no lo escuchase. - respondió.

 

Arquée una ceja.

 

- ¿Seguro?

 

- No; - admitió - Estaba algo cabreado, pero ya se me ha pasado...

 

Sonreí, le dí un golpecito en el hombro e iba a irme para clase cuando Evan me cogió del brazo.

 

- Evan, tengo que...

 

- Liz...

 

Estaba mirando casi al suelo, sin mirarme a los ojos, como si estuviera intentando decirme algo que no sabía.

 

- Evan... - levanté su cara suavemente - ¿Qué... qué pasa?

 

Sacudió la cabeza.

 

- Puedes... decirmelo.

 

- Ése es el problema; - dijo mirándome con una expresión de máxima tristeza en los ojos - Que no puedo decírtelo...

 

Me estaba asustando de verdad.

 

- ¿Es algo sobre ti? ¿Es malo? Por favor, dímelo. Me... Me estás asustando....

 

Evan seguía con esa expresión de los ojos y negó con la cabeza.

 

- No puedo, de verdad...

 

- ¿Por qué? - insistí.

 

- Porque, ¡Joder!, lo estropearía todo, ¿sabes? Eres feliz ahora y joder, que no, que lo mandaría todo a la mierda... - contestó nervioso.

 

- Pero, ¿por qué...?

 

Y ¡PAF! me plantó un beso.

Capítulo 17 - We can try it

HOLAAAAAAAAAAP.

Sí, vuelvo tarde, pero como dije en Twitter, no podía subir estas 3 últimas semanas porque empollaba a lo bestia y eso... u.u

Muchas gracias por vuestra paciencia esperando cada capítulo, de verdad. Y gracias también por los comentarios y manitas verdes, MUCHAS GRACIAS <3 Os amodoro :D

 

Si queréis podéis leer mis historietas aparte (que no tienen ninguna relación a McFly, algunas historias, seguramente las tendrá, idk, escribo lo que me sale de la cabeza) y si podéis comentad. Ya que quiero opiniones C:

 

Untold Stories

 

¡A leer!

 

Danny se dió la vuelta.

 

Al principio abrió los ojos sorprendido, pero después sonrió nervioso y me dió un abrazo que me dejó sin aliento.

 

- Dios, yo... - creo que ni podía alticular una palabra; no se esperaba para nada que estuviera allí - Te he echado mucho de menos...

 

Apreté mi mano que estaba en su espalda y sentí su respiración contra mi cuello, produciendo escalofríos en todo mi cuerpo.

 

Se separó para mirarme, como si fuera una muñeca delicada. Sonrió y puso un mechón de mi pelo detrás de mi oreja izquierda.

 

- ¿Por qué no has llamado?

 

- Lo siento. - contestó - Estaba ocupado con el disco y...

 

- No pasa nada. - dije interrumpiéndole poniendo un dedo de sus labios - Shh... Todo está bien. Tranquilo.

 

Soltó un suspiro y dejó ver una media sonrisa.

 

- Eh... Liz...

 

Danny se echó a un lado, para darse la vuelta y me eché a un lado también para ver... A Evan.

 

Vaya, se me había olvidado que estaba allí por él.

 

Tenía que hacer algo, la situación se volvió un poco incómoda.

 

- Eh...Danny. Éste es Evan. Evan éste es Danny. - dije presentándolos.

 

Evan sonrió sincero y le dió la mano, en cambio, Danny lo miró con desconfianza al principio pero luego le sonrió y le estrechó la mano.

 

- Hum... Bueno, iré al Backstage con Tom. - dijo Danny mientras metía sus manos en sus bolsillos - ¿Nos vemos luego?

 

- Sí, claro. - contesté.

 

- Encantado, Evan.

 

Danny se fue despidiéndose con la mano.

 

- Así que... he conocido al famoso Danny, ¿eh? Qué pequeño es el mundo... - Soltó Evan.

 

- Supongo...

 

¿Por qué me sentía tan nerviosa de haberlos presentado? ¿Acaso se iban a llevar mal?

Evan murmuró algo que no llegué a entender y cuando le iba a preguntar que qué había dicho, las luces se apagaron, por lo que dí por sentado que el concierto había comenzado.

 

Fueron saliendo uno por uno mientras se presentaban. El primero que salió fue Anthony Brant seguido de Aaron Buckingham. 3 segundos después salió Mark Harle (al que ya conocía) junto con Kevin McDaid y Leon Pisani; entre bromas.

 

Los 5 tenían potencial: eran guapos, simpáticos, bromistas y parecían una versión mejorada de los Backstreet Boys o de los 'N Sync.

El público no se aburrió, al contrario, se divirtió bastante. La música no era mala, era más bien alegre y animaba bastante.

 

Al terminar el concierto, Evan y yo nos dirigimos al Backstage, ya que teníamos pases VIP. Evan me presentó a los 4 miembros restantes y yo les saludé con la mejor sonrisa que pude hacer.

Estuvimos allí durante un buen rato, hasta que Tom salió de la nada felicitándolos.

 

- ¡Felicidades, chicos! - dijo Tom mientras les chocaba la mano - ¡Ha sido la hostia de concierto!

 

Sonrió y me miró.

 

- ¡Liz! - se acercó a abrazarme - ¡Cuánto tiempo!

 

Me paré para mirarlo.

 

- ¿Con quién has venido? - preguntó.

 

- Con Evan, un amigo.

 

- ¿Ese era el nueo alumno que vino a tu clase, no?

 

- ¿Cómo sabes eso? - pregunté perpleja.

 

Tom sonrió como si todo fuese muy obvio.

 

- Danny me lo dijo. - contestó aún sin quitarse aquella sonrisa que estaba comenzando a ponerme nerviosa.

 

- Ah.

 

La verdad es que no sabía que en aquel momento Tom y Danny fueran tan íntimos. Era todo un poco raro.

 

- Me alegro mucho de verte y ver que estás tan... viva. - dijo Tom - ¡Nos vemos!

 

Se despidió con la mano y vi cómo se iba aún sin quitarse aquella sonrisa que me ponía nerviosa y negando con la cabeza ligeramente.

 

Evan se acercó a mi.

 

- ¿Nos vamos a algún lado a cenar? - sugirió.

 

- Claro.

 

Íbamos a irnos cuando alguien me cogió del brazo y no pude soltarme, porque me estaba sujetando de una manera a lo bestia.

Era Danny.

 

- ¡Danny, suéltame! - le grité.

 

Me ignoró y salimos del local, llegando a caminar por sitios que no sabía. No paraba de patalear pero no conseguía nada, era fuerte.

 

Finalmente paró en un callejón sin salida y con poca luz, ya que era de noche.

 

- ¿¡Se puede saber qué coño te pasa!? - le grité.

 

- Sólo quiero hablar contigo.

 

- ¡Pues me hubieras sugerido hablar después! - contesté aún gritándole - ¡Estaba con Evan!

 

- ¡Me la suda que estés con él! ¡Sólo quiero hablar contigo!

 

- ¡Estás loco! - dije mientras le empujaba contra la pared.

 

Hizo que me callara.

Con un beso.

 

Un beso que me cogió por sorpresa. Me besó con desesperación y delicadeza a la vez. Algo que no se podía describir.  De todos los besos que nos dimos era la que me gustó.

 

Sí, me gustó, había que admitirlo, aunque lo hubiera hecho para que me callara.

 

Enrosqué mis brazos en su cuello y lo atraje más contra mi, profundizando el beso. Era como si fuésemos imán, como si nos uniera algo. Noté como sonreía contra mis labios y yo hice lo mismo.

 

Cuando ambos notamos que nos faltaba el aire, nos separamos, ambos sintiendo la respiración del otro. Estábamos frente a frrente.

 

Soltó una risa pequeña y me miró directamente a los ojos.

 

- Entonces, ¿nosotros...?

 

Suspiré y le miré.

 

- Danny, yo no...

 

Se separó un poco de mi.

 

- ¿Por qué tienes tanto miedo de volver a querer a alguien? Liz, no puedes besarme y después, al día siguiente, hacer como si no hubiera pasado nada.

 

Tenía miedo.

 

- Pero... somos amigos... - contesté susurrando mirando hacia otro lado, avergonzada.

 

- Los amigos o buenos amigos no se besan cada x tiempo, Liz.

 

No sabía cómo contestar.

 

- Podemos intentarlo. - insistió inseguro - Si sale mal...

 

Le besé como respuesta.

Capítulo 16 - V, the band

¡Hala, yo subiendo un Lunes!

Vuelvo con capítulo no tan recién hecho pero he... vuelto.

Gracias a las nuevas lectoras ( @mynameis_rachel y @_youfuckingfuck, que se lo encontraron por casualidad, LOL) , a las que comentan y las que les dan a los thumbs up C: Muchas gracias de verdad, que aunque hayan 1 o 2 comentarios, igualmente me emociono leyendo comments <3 Gracias, otra vez :') Por cierto, quiero aclarar que el boyband que menciono existió y tal.

Aquí una canción suya (de V) -> Blood, Sweat and Tears

Y aquí ''cantada'' por los 4 personajillos C: -> Sí, te sonará.

Nothing more...

¡A leer!

 

Evan y yo quedamos en la biblioteca para hacer un trabajo.

Eran trabajos para subir nota, ya que si no hacía tales trabajos, suspendía Matemáticas. Y no iba a dejar que eso pasase.

 

Había pasado una semana desde que Miles se hubiera ido a la universidad. Tampoco es que estuviera tan triste por ello, pero sí, lo echaba de menos.

Evan me iba a ayudar con las mates. Al contrario a Dany, se le daban de maravilla. Daba gracias a que al fin tuviera un amigo que supiera Matemáticas.

 

Entré en la biblioteca en silencio, donde vi a Evan sentado en una mesa. Alzó la cabeza y me sonrió. Me acerqué a donde estaba él y me senté en la silla.

 

- Perdona; - dije en voz baja - He llegado un poquito tarde...

- No te preocupes. - contestó también en voz baja - No he esperado tanto...

 

Sonreí y saqué los libros de la mochila. Me parecía muy raro estudiar un Sábado pero suponía que valdría la pena.

Estuvimos allí durante 2 horas y salimos de allí.

 

Íbamos a separarnos para ir cada uno a su casa cuando éste sugirió algo.

 

- Oye, ¿y si vamos a cenar a algún lado? - preguntó sonriente.

- Es que... no sé... es muy de noche ya y...

- ¿A las 7 de la tarde te parece tarde?

- ¿Y donde iríamos a cenar? - pregunté resignándome.

- A un lugar elegante.

 

Alcé una ceja.

 

- A una pizzería, ¿eh? - dije.

 

Evan se sonrojó y rió nervioso.

 

- Ups, me has pillado.

 

Reí.

 

- Venga, vamos. - dije entre risas.

 

Encaminamos hacia la pizzería. Al llegar allí, pedimos una pizza y nos sentamos en unas mesas un poco alejadas del resto.

La cena trascurrió entre risas y bromas.  Me lo pasaba muy bien con Evan, parecía que nos conocíamos de hace años, cuandos nos conocíamos sólo de hace 1 mes y poco.

Volví a casa a las ocho de la noche acompañada de Evan.

 

- Gracias por ayudarme y por la cena elegante. - dije sonriendo.

- No ha sido nada. - contestó - Eh, ¿te gustaría ir a un concierto mañana a las 7? Tengo 2 entradas...

 

Pensé un poco.

 

- Umm... claro; iré. ¿Qué grupo es?

- Es uno nuevo, dicen que acaban de debutar y esas cosas. - contestó pensando también un poco - Los de Busted los ayudaron y creo que es un concierto así como de prueba.

- No te acuerdas del nombre del grupo, ¿verdad?

- La verdad es que no. - admitió.

 

Sonrió, rió por lo bajo y se acercó a mi provocando que mi corazón latiese a mil por ahora...

... Para darme un beso en la mejilla.

 

Me quedé con los ojos muy abiertos y no sabía qué decir, estaba roja como un tomate.

 

- Nos vemos mañana, entonces. - concluyó mostrando una media sonrisa.

 

Evan era simpático, divertido y muy... misterioso.

Nunca sabía qué le pasaba por la cabeza.

 

Me desperté bastante temprano y con ganas. Y eso que aquel día tocaba limpieza general. Pasé 3 horas limpiando y después almorcé sola en casa, en la cocina.

Mientras almorzaba, recordé aquellos almuerzos divertidos con Miles. Y entonces fue cuando lo eché mucho de menos. Después me puse a pensar en Danny, en la de meses que no hablábamos, en todo lo que me había perdido y en la de chicas que habría conocido.

 

- ¿Chicas? - me pregunté en voz alta.

 

No sabía por qué me molestaba tanto. Era una tontería. Si era famoso obviamente iba a conocer a muchas personas, a muchas chicas, especialmente... Pero me parecía todo muy agobiante.

 

Terminé de almorzar lo más rápido posible y me duché. Cogí ropa básica, nada que a Evan le sorprendiese. Terminé de vestirme y salí de casa con tiempo para llegar al lugar donde quedé con Evan. La estación de trenes.

Recordé la doble cita que tuvimos en el parque de atracciones con James y Megan: El momento que Danny llegó tarde porque su padre los había abandonado...

 

Evan era todo lo contrario a él. Él ya estaba allí cuando llegué. Era muy puntual, y parecía que siempre era yo la que llegaba tarde.

 

- Perdón... - dije aún jadeando.

- No pasa nada. - contestó sonriendo - ¿Nos vamos?

 

Compramos los tickets y en unos 10 minutos el tren llegó y nos subimos. Durante el viaje estuvimos hablando de cosas muy random (aleatorias) y en nada llegamos a la ciudad donde actuaría ese nuevo grupo.

 

Caminamos un par de calles hasta llegar al local. Entramos y entregamos los tickets del concierto. El local era bastante espacioso, aunque no era muy grande. Las decoraciones no eran nada del otro mundo, salvo carteles donde ponía V en un concierto personal, privado y exclusivo. Ahora ya sabía el nombre del grupo. V.

 

- Si es que se han matado para buscar el nombre... - pensé.

 

Sacudí la cabeza y Evan me dijo que iba a buscar a su amigo. Parecía ser que uno del grupo V era colega suyo. Me quedé de pie allí, mirando el decorado y me acerqué a un puestecillo de bebidas comprando una fanta.

Volví al sitio donde estaba y Evan volvió con un amigo detrás.

 

- Mira, Liz. - capté su atención y me dí la vuelta - Éste es Mark, es uno de los integrantes del boyband.

 

Nos estrechamos la mano.

 

- Encantada. - dije sonriendo.

- Igualmente. - contestó.

 

Comenzamos a hablar, pero no me enteré de mucho, ya que mi atención lo captó otro.

Mis ojos se dilataron y mis nervios estuvieron a flor de piel. No sabía cómo reaccionar.

 

Fui adonde estaba él. Dejando a Evan diciendo algo que no llegué a entender.

 

- ¿Da... Danny?

Capítulo 15 - The ''Keyword''

Hoooooooooooooooooooooooolap!

He vuelto con otro capítulo después de una semanita bastante movidita... Jo, los thumbs up han bajado D:

¿Los capítulos se han vuelto malos? ¿No os mola? ¿SOY YO? D:

Dejadme vuestras opiniones en los comentarios, por favor D:

Por cierto, si queréis podéis pasaros por un nuevo blog recién estrenado en la cual subo historietas sueltas :D

Sé que me quieres leer C:

Por ahora os dejo este capítulo...

¡A leer!

 

- ...Y esa es la historia.

 

Evan paró un momento de respirar e intentó aspirar aire suficiente.

Al día siguiente de conocerlo, aquel mismo día, almorzamos en la azotea, y decidí contarle todo lo que pasó en aquellos últimos meses. Me sorprendió que cuando le conté el diagnóstico de la depresión crónica, no se sorprendiera. Y de la confianza que llegué a tener con él en tan sólo un día. Él sólo se limitaba a asentir con la cabeza.

 

- Vaya, estás loquísima. - comentó de broma; al ver que no me reía, calló por un momento.

 

Suspiré. Evan tenía razón: estaba loca, pero en plan mal. No sabía en qué me había metido y tenía miedo.

 

Mucho miedo.

 

- Oye... Liz. ¡Liz! - exclamó Evan para llamar mi atención y le miré - Tu móvil está sonando.

- Mierda...

 

Rebusqué desesperadamente en mis bolsillos y saqué el móvil.

Era Danny... ¡Al fin!

 

- ¿¡Danny!? ¡¡Danny!! - le eestaba gritando casi al teléfono - ¿¡Qué tal en Londres!? ¿¡Os ha salido algo!? ¡Te he echado muchísimo de menos!

 

No le había dejado hablar a Danny, y que él me llamase significaba mucho para mi.

 

- Tra-tranquila, Liz. - soltó una risa - Nos va bien aquí y sí, nos ha salido algo.

- ¡Dios, eso es genial! ¿Y cómo se titula?

- Es una historia muy rara junto con un título raro, ya te contaré... - contestó.

 

Miré a Evan con una mueca y él me la devolvió confuso.

 

- Bueno, ¿algo nuevo por ahí? - siguió preguntando.

- Sí, de hecho, ha venido un nuevo chico a clase.

 

Hubo un pequeño silencio.

 

- ¿Un nuevo chico? - preguntó con un tono un poco serio.

- Sí, es Evan. Evan Holmes. Y ahora mismo está conmigo, almorzamos juntos y...

- Liz. - dijo interrumpiéndome - Tengo... tengo que irme. Hablaremos otro día, ¿vale?

 

La sonrisa de mi cara desapareció en cuestión de segundos.

 

- Hum... claro.

 

Danny colgó. Y no sabía por qué, pero me quedé con una sensación rara. Una sensación agridulce.

 

- Te ha hecho feliz que llamara, ¿eh?

- Sí... eh... - no sabía qué decir - ¿Podemos...ir...a la cafetería?

- Claro. - contestó Evan levantándose mientras cogía la mochila.

 

¿Danny estaba celoso aunque no tuviéramos una relación... amorosa?

Sonaba a chiste.

 

POV Danny

 

No sé por qué reaccioné así.

Mi corazón iba a mil y estaba nervioso; comencé a sudar.

Decidí respierar lentamente para poder aspirar mejor el aire.

Escuché como Tom volvía de no me acuerdo dónde y guardé el móvil.

 

- ¿Ya has llamado a Liz? - preguntó Tom.

- Sí, sí... - respondí rápidamente - ¿De dónde vienes?

- Vengo de imprimir y pegar carteles de anuncio.

- ¿Carteles de anuncio? - pregunté.

- Sí. Para las audiciones del bajista y del batería.

- Ahh... claro. - dije razonando.

 

Tom se sentó en el sofá, al lado mío, concretamente.

 

- Liz me ha dicho que vino un nuevo alumno a su clase. - comencé a decir.

 

Hubo un silencio.

 

- ¿Te da miedo de que se enamore de él? - preguntó Tom.

- ¿¡Eh!? ¡No! A ver, Liz y yo no tenemos nada...

- Pero la quieres. - afirmó Tom tranquilamente.

 

Suspiré.

 

- Eso sí.

 

Ahora fue él quién suspiró.

 

- Pues díselo.

- Es que ya lo he hecho, tío. - contesté rascándome la cabeza desesperadamente.

- Será que no lo has hecho como debe ser...

- ¡Que sí! - insistí - Una vez estuvimos a punto de...

- ¡Ay, la leche! - exclamó - ¿Tú no conoces la delicadeza verdad? ¡Eres un bestia!

- Fue un arrebato del momento y...

- ¿Le has dicho la palabra clave?

- ¿La palabra clave?

- Claro, la palabra clave. - insistió.

- ¿Qué es la palabra clave?

- ¿No sabes cuál es? - preguntó Tom con los ojos muy abiertos.

- Por eso mismo lo pregunto...

- Vale; eres tonto. - afirmó.

- ¿¡Quéeeee!? ¡Pero dímelo!

- ¡Que no! Lo averiguas tu solito... - contestó resistiéndose.

- ¿Cómo?

- Lo sabrás en cuanto salga de tu boca. - dijo sonriendo.

 

POV Liz

 

Habían pasado ya 3 meses desde que Danny llamó y desde entonces, no volvió a llamar.

Era algo extraño, seguía al pie de la letra lo de que no le llamaría, pero había algo realmente raro. Sentía como si todo no fuera... bien.

Miles consiguió pasar los exámenes de Selectividad, y aunque no consiguiera entrar a Oxford, entró a Cambridge. Otra prestigiosa universidad.

Total, estaba empaqueando sus últimas cosas y los estaba llevando hasta su coche.

Miles estaba apunto de irse.

 

- ¡Vaaaaale! ¡Ésta era la última caja! - exclamó Miles cantarín.

 

Lo observé un poco distráida cómo ponía las cajas en el coche felizmente. Miles se acercó a mi.

 

- Liz, me voy yendo ya. - dijo.

- Será el primer verano que pasaré sin ti. - contesté - Va a ser muy raro. En Navidades volverás, ¿verdad?

 

Miles me abrazó y puse mi cabeza en su hombro.

 

- Siempre serás mi hermanita pequeña, lo sabes, ¿no?

- Ajá.

 

Reprimí mis lágrimas. Lo único que faltaba era que llorase.

 

- No hagas ninguna tontería, ¿vale?

- Descuida. - aseguré.

 

Se separó para mirarme arqueando una ceja, poco convencido.

 

- Lo digo en serio. Como no está Danny aquí pues...

- Tranquilo, tranquilo. - dije interrumpiéndole - Estoy bien, estaré bien.

 

Parecía ser que le convencí, ya que sonrió.

 

- Bueno... vale.

 

Me abrazó una vez más y luego se metió en el coche. Se despidió con la mano desde allí y se fue.

Ahora estaba realmente sola.

Pero de verdad.

Capítulo 14 - 5 Colours in Her Hair

Helloooooooooo there :D

He volvido :D Well, aquí traigo capítulo nuevo junto con personaje nuevo :) Creo que no soltaré ningún sermón ni nada parecido so...

¡¡A leer!!

P.D.: A ver quién adivina que otra canción oculta tengo por ahí aparte de 5 colours e.e

 

(POV Danny)

 

Me encontraba conduciendo hacia Londres junto a Tom y no conversábamos. Por la carretera que íbamos llovía bastante, así que suponía que Tom se distraía con el parabrisas del coche.

El silencio no era incómodo ni tampoco pesado, así que todo iba bien. Aunque, vaya sorpresa nos llevamos cuando en Londres hacía muy buen tiempo.

 

Fuimos al hotel Intercontinental y Tom habló con la recepcionista. Ésta le dió unas llaves (que suponía que era de la habitación) y nos subimos al ascensor y llegamos al tercer piso. Escuché a Tom quejarse, ya que él quería el piso no sé qué, pero al parecer estaba ocupado. Nos dirigimos a la habitación y la vimos: Era espaciosa, con 2 camas y una mesita en medio que los separaba, al fondo de todo había un gran cristal que desde allí se veía todo Londres.

Las únicas pegas que le ponía eran que las cortinas dejaban que la luz entrase con facilidad, casi sin retenerla (por lo que supuse que eran cortinas de Nylon baratas) y el aire acondicionado no funcionaba bien. Pero por todo lo demás, estaba bastante bien.

Dejé las maletas encima de mi cama y Tom ya había sacado la guitarra. Aquel día, nos la pasamos en vela intentando componer, pero nada. Y aunque ambos no estábamos lo suficientemente cansados, al caer la noche, nos fuimos a dormir.

 

Al día siguiente, me desperté sobre las 7:30 por unos ruidos en la puerta. Era el servicio de habitaciones y recordé que se me olvidó poner la señal en la puerta de No molestar. Me costó (casi dolió) los ojos al abrirlos, ya que las cortinas de Nylon baratas me daba de lleno en la cara. Me levanté de la cama y al dirigirme a la puerta escuché a un tío quejarse sobre uno encima suya que ponía la televisión a tope. Rascándome la cabeza iba a volver a mi cama cuando vi a Tom durmiendo en el mini sofá.

 

- ¿Tom? - éste respondió con un ¿hmm? - ¿Qué haces durmiendo en el sofá?

- Mi cama está rota. - contestó - Y no tenía donde dormir, así que dormí aquí.

- Si hubieras dormido conmigo no tendrías la espalda hecho polvo.

- Sí,claro, contigo. - inundó su cara contra la almohada.

- Lo digo en serio. No te preocupes, no soy gay. - dije tan tranquilo.

- Ah claro, ¿y supones que yo lo soy?

- ¿No lo eres?

- Eres idiota. - contestó a la vez que me tiraba la almohada a la cara.

 

Reí y él siguió durmiendo.

 

Ese día tampoco nos salió algo.

 

(POV Liz)

 

No podía concentrarme en clase de Sociología.

No podía parar de pensar en Danny y en Tom, en cómo se lo pudieron arreglar en Londres, si pudieron componer algo...

 

Parecía una madre preocupada y me avergonzaba, porque era muy vergonzoso.

Danny me pidió que no lo llamase ni nada cuando estuviera en Londres. - Porque a lo mejor llamas en un momento de inspiración - decía él.

Y claro, no quería parecer una acosadora, así que le prometí que no le llamaría. Cuando pensaba que sería fácil, no, no lo era. Parecía una loca mirando el móvil cada 2 segundos.

Finalmente, el timbre sonó y vi a Miles en pleno acto de peyas y me acerqué a él.

 

- ¡Eh,eh! - dije para llamar su atención y se dió la vuelta - ¿Se puede saber adonde vas?

- Me voy a saltar Economía. - contestó con prisas - Necesito estudiar para Selectividad.

- ¿Vas a hacer peyas para ir a la biblioteca? - pregunté en voz burlona.

 

Miles me fulminó con la mirada, hizo caso omiso a mi comentario/pregunta y se fue sin siquiera despedirse. Vaya hermano tenía.

 

- Adiós...eh. - dije para mi misma.

 

Iba a ir a mi próxima clase cuando el director del instituto se acercó a mi.

 

- ¿Eliza? ¿Eliza Price,verdad? - asentí - ¿Puedes hacerme un favor?

- Claro. - contesté.

 

De repente vi que había un chico detrás suyo y me eché a un lado desimuladamente para echar un vistazo. Vaya sorpresa me llevé cuando me sentí... un poco atraída a él.

 

- Mira, éste es Evan Holmes. Viene de Birmingham y se ha trasladado aquí. - el director hizo una pausa - Me gustaría que lo llevases a su clase de... - bajó la mirada para leer el papel entrecerrando un poco los ojos, yo suponiendo que se le había olvidado las gafas - Biología, con el señor Buckett.

 

¿Todo aquello era una casualidad o...?

 

- Vale... Es que ahora mismo tenía clase con el señor Buckett. - contesté sin esconder mi asombro.

- Perfecto. Pues lo dejo todo en tus manos.

 

El director se alejó aliviado. Evan era rubio, con un pelo rebelde y algo indomable. De estatura era igual de alto que Danny. Tenía unos ojos negros que hipnotizaban y unos labios bien formados. Si tuviera que comparar su forma de vestir lo compararía con Harry, así que se vestía muy bien; muy masculino.

Sacudí la cabeza y cuando levanté la cabeza vi a Evan con una media sonrisa.

 

Dios mío, qué sonrisa.

 

- Bueno... pues preséntate o algo, ¿no? - sugerí.

 

Rió entre dientes y empezamos a caminar hacia clase.

 

- Me llamo Evan. Tengo 17 años recién cumplidos y nací el 20 de Enero. Así que, he cumplido recientemente. Ah, soy Acuario.

 

Vaya, demasiada información en menos de 10 segundos.

 

- Hum... Pues me llamo Eliza, pero prefiero que me llamen Liz. Tengo 16 años y voy a por los 17 el 13 de Diciembre. Ah, soy Sagitario. - contesté imitándole.

- Oh, vaya. Muy interesante.

 

Sonreímos y entramos a clase.

Había hecho un nuevo amigo, y lo que más me entristecía era que no se lo podía contar a Danny.

De verdad que me entristecía.

 

(POV Danny)

 

Estaba tirado en el sofá, sin saber qué hacer.

No nos salía ninguna canción, ni un acorde y ninguna letra y eso comenzaba a irritarme.

Tom y yo estábamos viendo la serie As If en el salón, en silencio. Suponía que él también estaba irritado, ya que en todo el tiempo que llevábamos en el hotel no habíamos compuesto ni una canción. Y era penoso.

 

- Anda, mira a esta tía. - dije; y Tom miró a la tele - ¡Tiene cinco colores en su pelo! ¡Qué bicho raro!

 

Solté una risa escandalosa y ni siquiera podía entender cómo es que me hizo tanta gracia. Fue bueno, hacía días que no reía. Pero Tom me miró con los ojos muy abiertos.

 

- ¡Eso es, Danny, eso es!

 

Me quedé perplejo, ya que seguía sin entender qué estaba pasando.

 

- ¡Vamos, Danny! - me dijo eufórico - ¡Estamos ante un primer Demo!

 

Tom corrió a por su guitarra y al fin me di cuenta.

 

- ¿Vamos a componer sobre una chica con cinco colores en su pelo? - pregunté aún confuso - ¡Vamos a componer sobre una chica con cinco colores en su pelo! - exclamé al emocionarme.

 

Estábamos a punto de hacer algo grande.

Muy grande.

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